descartes

descartes

Discard

DESCARTES Y CAPTURAS NO DESEADAS

1,7 millones de toneladas de peces son arrojados por la borda cada año en la Unión Europea.

Los pescadores españoles se ven obligados a despilfarrar, en ocasiones, hasta la mitad de los animales que capturan, ya muertos o heridos, y que acaban devueltos al mar. 

Este pescado es susceptible de ser consumido y se derrocha por causa de las absurdas leyes de cuotas que impone la Unión Europea. 

Otras razones que hacen que se arroje pescado al mar son: porque se pescan especies cuya cuota se ha agotado, o bien porque los animales capturados no han alcanzado la talla de madurez mínima que exige la normativa, o porque se emplean métodos de pesca no selectivos, así pues las especies no objetivo o no comerciales capturadas se devuelven al mar, muertas o con muy pocas posibilidades de sobrevivir. Todas estas prácticas provocan “descartes”.

Además, existe el problema de la sobreexplotación. Ahora las cuotas de captura se establecen, de media, por encima del 40% de las recomendaciones científicas, por lo que los pescadores están capturando más de lo recomendado como sostenible por los científicos.

Las leyes se han promulgado para intentar conservar las poblaciones de peces, pero, debido a la forma en la que se reparten las cuotas o contingentes de pesca, están teniendo un lamentable efecto opuesto.

Hoy, se establecen cuotas de ciertas especies, especialmente en el Mar Atlántico. Es decir, límites de pesca que indican cuántas piezas de una determinada especie se pueden pescar en lugares donde conviven peces de diferentes tipos.

Discarded FishLos pescadores en numerosas ocasiones no pueden controlar qué variedad están capturando. 

Es decir, pescar una especie implica atrapar otra, y los marineros no tienen permitido descargar estos peces al llegar al puerto. Su única opción es volver a arrojarlos al mar. En este proceso, la gran mayoría de estos peces muere. 

Además, un 10% de los barcos de flota pesquera española son “arrastreros”. La pesca de arrastre consiste en el empleo de una red que barre el fondo del  mar capturando todo lo que encuentra a su paso. Los científicos, ONG e incluso parte del sector pesquero califican este tipo de pesca de demasiado agresiva.  

Dado que los descartes no son controlados, es difícil saber exactamente cuántos peces se vuelven a arrojar al mar. 

Estas medidas provocan que se vuelvan a arrojar al mar, ya muertos hasta un 42% de los peces que pescan en pesca de arrastre, mientras que en la pesca  artesanal este porcentaje baja hasta un 3%, según un estudio de 2011 (Fuente: Vázquez-Rowe, I., Moreira, M.T. y Feijoo, G., 2011).